martes, 14 de mayo de 2013

La Ruta de los Vinos (San Martín de Valdeiglesias)


Tercera Prueba y ecuador del circuito MTB 4 estaciones. Cinco pruebas increíbles para mí durante este año que pienso completarlo. No es el "sumum" de la dureza y del mtb extremo, pero todas estas pruebas tienen algo que las han hecho y harán rutas realmente únicas.

La Clásica de Valdemorillo MÍTICA; un pedazo de la historia del MTB en España.

La Rocosa de Moralzarzal ÉPICA; condiciones extremas que la convirtieron en un verdadero reto.

La Ruta de los Vinos San Martín de Valdeiglesias La más COMPLETA y “disfrutona” en todos los aspectos (ahora lo explicaré).

La Bike Weekend (antiguo Festibike) Las Rozas. Corro en casa y este año va a ser algo realmente ESPECIAL. Seguiré informando…

La Ruta Imperial El Escorial; DURA. Quizás la prueba más exigente por recorrido,  perfil, distancia y posibles condiciones climatológicas de las cinco.

Me centraré en La última hasta el Momento; Ruta de los Vinos, concretamente la larga, La Ruta del Vino Tinto.

Todo apuntaba a que sería un día grande de mountain bike. Temperatura excelente, recorrido variado, muy completo y atractivo, terreno en un estado perfecto salvo algún banco de arena (inevitable en Madrid y un tramo encharcado y con barro que todavía no se ha secado).

A esto hay que unir la excelente compañía de mi amigo Noel y un nuevo fichaje (Manolo) que espero que a partir de ahora sea un fijo tanto en nuestras pruebas como en salidas habituales.

El trío de la muerte con el Castillo de la Coracera al fondo
El día empezó muy pronto, porque es la más lejana a mi casa (unos 50 km) y porque como siempre no había dejado nada preparado la noche anterior.

Me dirijo a San Martín de Valdeiglesias, recojo el dorsal y me encuentro con Noel y Manolo. Montamos las bicis y enfilamos  hacia la salida situado al lado del Castillo de la Coracera, un monumento bastante bien conservado. Construido en el SXV por D. Álvaro de Luna, con alguna leyenda curiosa y que actualmente pertenece al ayuntamiento de San Martín y es Centro de Promoción del Vino de Madrid.

Salida *foto Facebook MTB 4 Estaciones
La carrera comienza; y si en anteriores ocasiones critiqué la planificación del recorrido por la masa de participantes que se suelen dar cita, en esta ocasión ha sido PERFECTA, muy fluida, sin atascos ni parones (salvo 1 que matizaré).

La ruta como se informa tiene dos partes claramente diferenciadas. Una primera parte más sencilla y pistera y una segunda más atractiva y exigente tanto en subidas como bajadas y que como los "buenos vinos" te deja con un increíble sabor de boca.

Tras la salida nos dirigimos por el pueblo hacia una pista que desemboca en un sendero que a su vez nos lleva a cruzar la carretera y afrontar la primera subida seria del día. Esta subida alterna rampas (algunas duras, pero cortas) con subida más tendida entre pinares y con un terreno sin complicaciones, fundamentalmente pista y algo de pestosillo asfalto. Aquí vamos bastante cómodos, puesto que nos lo tomamos con tranquilidad y sabiendo que todavía queda mucho recorrido.


Subida
Hay un primer avituallamiento líquido que lo pasamos y pararemos en el km 15 aproximadamente donde tomamos algo de líquido y fruta; parada corta y continuamos por un terreno todavía sin dificultad en bajada que desembocará en senderos o (singletracks, como le gusta llamar a Noel) muy divertido en sube y baja, que castigan pero sin mucha severidad.

Llegamos sobre el km 29 a la primera bajada del día sin dificultad técnica pero rápida y divertida. Acabamos en la carretera que se dirige a San Martín y nos encontramos con el único tapón del día en un paso subterráneo que cruza la carretera. Mucha gente se queja y se pregunta ¿por qué no se cruza la carretera por encima?.  Yo contra lo que escuchaba creo que estaba perfectamente planeado. Es cierto que había un pequeño tapón, pero iba rápido y no esperamos más de cinco minutos y pasar por allí con cuentagotas tenía su explicación puesto que posteriormente había un sendero estrecho con fuertes rampas. Si todos cruzamos en “manada” sobre la carretera y afrontamos las rampas en masa, los tapones habrían sido mayores y seguramente hubiese tocado hacer ese tramo a pata, cosa que no hicimos y realmente se agradece. Creo que la gente no es consciente que somos casi 2000 personas y el tapón es INEVITABLE sí o sí, pero con civismo, comprensión y planificación ocurre como el pasado día, que son llevaderos y bien resueltos.

Volvemos al pueblo y comenzaremos el segundo bucle tras otra breve parada a repostar agua y comer alguna fruta. Manolo se queja un poco de la rodilla, pero no es nada serio y seguimos adelante. La segunda parte comienza con una subida, sin grandes porcentajes ni distancia. Aquí, debido a que me encuentro muy fuerte y el perfil se presta procuro hacerla completa en una sola velocidad. Elijo un desarrollo cómodo que no cambiaré (aproximadamente un 32x20) hasta llegar a la parte más alta. Pueden pensar que soy un chorra o voy de sobrado, pero tiene su explicación…

La verdad es que funciona, voy a un ritmo muy bueno y subo más cómodo de lo que pensaba, sólo me tengo que concentrar en la cadencia  y en meter riñones o levantarme cuando la cosa se pone más difícil. Una vez llegado arriba, nos reagrupamos y dirigimos por una bajada (me gustó que señalizasen las zonas de descenso para que la gente tomase conciencia de lo que toca y no se produzcan frenazos repentinos cuando comienzan las rampas) al siguiente avituallamiento (muchos y bien surtidos) hace calor y hay que hidratarse; todavía queda ruta y si no te hidratas pueden aparecer los calambres o en el peor de los casos “el tío del mazo”; la temida pájara…

Aquí para mi gusto se desarrolla la parte más bonita y divertida del recorrido; la bajada al pantano de San Juan y posterior subida a este mismo avituallamiento. Todo por senderos entre pinares; bajadas con algún tramo técnico donde algún participante sufrió algún percance (recuerdo una herida muy fea en la rodilla y con mucha sangre de un chaval), caminos rompepiernas y una ESPECTACULAR  subida sólo apta para “pros” donde subí lo que buenamente me permitieron mis piernas y técnica, pero muy divertida y donde la gente te animaba hasta que no podías más. Aquí se desarrolló un ambiente de camaradería, apoyo en el sufrimiento y cierto cachondéo que es lo que debería ser el espíritu de este tipo de pruebas….¡me encantó ese momento!. Nuevamente llego al avituallamiento; nos volvemos a reagrupar, hidratación, una barrita, una foto y a afrontar la última parte.

Avituallamiento
La cosa empieza con algo inédito; bajadita rica y Noel marcando el ritmo. He de decir que va con una lefty rígida y no se considera un bajador nato; pero allí estaba él echándole huevos y a buen ritmo.

La última parte pica ligeramente hacia arriba y allí Noel y yo nos separamos de Manolo. Empieza a acusar su rodilla y sobre todo el ancla que lleva como bici. Una Rockrider doble de unos 16 kg. Si el tipo tuviese una bici más acorde a este tipo de rutas, se pondría en órbita. Creo que tiene músculos en las piernas que no existen en el cuerpo de un humano.

Estos kilómetros nos los hacemos juntos en un paraje dominado por los viñedos de la zona y terreno pistero.
Finalmente la organización suprimió casi 6 km; ignoro la razón, pero esto para mí no empañó un día fantástico.

En meta
Lerdo
Llegados a San Martín, había paella, vinito y un ambiente realmente agradable, pero todos sabemos que las MDR son muy duras, así que nos despedimos hasta la próxima y nos dirigimos a casa con una sonrisa en la cara y una satisfacción increíble esperando a la siguiente que será realmente especial…

Titanio


lunes, 29 de abril de 2013

Una Imagen...

Pues eso; que una imagen vale más que mil palabras.

Tengo la suerte de que las rampas del Guadarrama son mi jardín y nada más salir de casa tengo la posibilidad de infinidad de rutas y paisajes increibles en todas las épocas del año.

Lugares míticos para el mountainbike madrileño donde disfrutar tanto de la dureza como la belleza de las mismas.

También tengo la suerte de que mi amigo Noel sea un verdadero "crack" en eso de la fotografía así que dejo unas cuantas imágenes de algunos paisajes de la zona con mi "titanio" como protagonista.

Puente de la Alcanzorla

Presa del Gasco

Presa del Aulencia

Cañón del Aulencia (Mordor)

Disfrutando...

Puente del Retamar I

Puente del Retamar II

Badge


jueves, 21 de marzo de 2013

La Rocosa (Moralzarzal)


Segunda prueba del Circuito MTB 4 Estaciones y segunda y última del Invierno.

Primera vez que se realizaba esta prueba y a mi entender se pagó un poco la novatada. La prueba en sí es bastante bonita, asequible y divertida, pero ni se contó con la posible climatología adversa, ni creo que se planteara de una forma correcta contando con los casi 2000 participantes que nos reunimos.

Foto de la web*
Mi crítica no es en absoluto por temas de organización y logística (ejemplar como siempre) sino por el planteamiento (llamémoslo técnico del recorrido).

Los primeros kilómetros transcurrían de manera normal por pistas con agua, pero cómodamente sin ningún tapón y perfecto, hasta que dejamos el pueblo de Manzanares el Real (Km 10). Aquí empezó a hacer acto de presencia la lluvia de manera notable. Todo transcurría bien hasta que llegamos a la primera subida seria del día; un sendero con unas rampas algo técnicas donde se empiezan a producir tapones considerables (si normalmente en pistas duras se producen, imaginároslo en senderos). Lo peor se produjo entre el Boalo y Mataelpino. Aquí los senderos eran de cierta dificultad y los tapones de campeonato. El agua bajaba como un río y en algunos tramos te enterrabas los pies en el barro. La gente intentaba avanzar por cualquier lado arrasando con la maleza que había alrededor; aun así era prácticamente imposible caminar con la consiguiente desesperación de los participantes que en algunos casos se empezaban a poner algo nerviosos puesto que no eran pequeños tramos de empujar la bici, sino ratos largos y distancias considerables donde estabas completamente parado bajo la lluvia y sumergido en barro.


Este creo que fue el punto negro. El sendero era precioso y muy divertido, pero no creo que fuese lo más apropiado (en ese punto del recorrido) para una marcha de 2000 personas. Seguro que los primeros lo pasaron de miedo, pero de mitad del pelotón atrás fué un verdadero infierno. Yo estaría entre los 600 primeros y ya me tocó esperar bastante tiempo. Repetiré esta ruta con amigos y seguro que disfrutaré este tramo como un enano.

Tras la verdadera criba que se produjo entre los fuertes rampones previos a Mataelpino y el primer avituallamiento, la cosa fue realmente fluida el resto de la prueba.


Bonitos y variados senderos en su mayoría que nos iban conduciendo de una manera bastante divertida hasta Moralzarzal.

Aquí acababa la marcha corta y los participantes de la marcha larga éramos desviados al segundo avituallamiento. Seguimos por una subida calificada por la organización como “muro?” que no me pareció por perfil demasiado dura, pero que era un auténtico lodazal y te obligaba a bajar de la bici porque se enterraba y no avanzaba en las primeras rampas . Una vez arriba, comienza una divertidísima y rápida bajada que con el terreno en buen estado tiene que ser meteórica y no exenta de algún tramo atractivo con sus piedras y raíces. Debido a la gran cantidad de charcos y barro, había que tomárselo con un poco de cuidado y frenar ciertas “alegrías” a las que invitaba el recorrido.



El resto, pistéo con algún sendero completaban los últimos kilómetros que faltaban hasta la meta donde la lluvia, el barro y los charcos (auténticas lagunas) nos acompañarían hasta cruzar la meta.



Las condiciones climáticas hicieron bastante dura una ruta en principio no tan complicada. Ese sufrimiento y el haber llegado a la meta (bastante gente abandonó a lo largo del recorrido y otros optaron acabar en el km35) hicieron de esta prueba algo mucho más atractivo del planteamiento que tenía de ella a priori dándole un carácter épico y de cierta gesta conseguida (aunque pueda sonar algo pretencioso) y que reúne algunos de mis conceptos del mountainbike como deporte de esfuerzo y superación personal.


sábado, 2 de febrero de 2013

Clásica de Valdemorillo 2013

La Clásica de Valdemorillo, es la prueba con más solera del calendario MTB en España. Este año fue la edición nº 22.

Empezó siendo una prueba del Campeonato de España y era aprovechada para presentar los equipos profesionales al ser la primera del año.

Lo más granado del MTB español ha pasado por estos caminos y senderos de Valdemorillo.

De unos años a esta parte se ha convertido en una prueba popular no competitiva, que abre el circuito MTB Cuatro Estaciones que se desarrolla en la Comunidad de Madrid con grandes rutas y una organización impecable para la auténtica avalancha de ciclistas que acuden a sus pruebas. Este año en Valdemorillo la organización hablaba de 2000 personas.

El circuito me lo había hecho algunas veces tanto total como parcialmente, puesto que soy de la zona, pero nunca me había apuntado a la competición.

Este año era especial, porque estreno bici y quería probar como se comportaba en una competición de este estilo y porque con mis amigos Noel y Miguel nos hemos propuesto hacer el circuito Cuatro Estaciones completo.



El sábado 26 fui a recoger el dorsal y el domingo sin madrugar mucho( porque vivo a menos de 10 km y porque con gran criterio la organización programó el comienzo para las 11 de la mañana), me dirigí a Valdemorillo.

El ambiente era espectacular, cientos de ciclistas por todas partes y coches ocupando cualquier rincón del pueblo (me costó bastante aparcar). Dejé el coche, monté la bici y me dirigí al punto donde había quedado con mis amigos para posteriormente dirigirnos a la salida.


La mañana estaba nublada y húmeda, pero el frío era soportable y la temida lluvia que se había anunciado y el viento no hacían acto de presencia.

La prueba por perfil, recorrido y kilometraje no me parece demasiado dura, pero cuando las condiciones meteorológicas se tuercen puede llegar a ser bastante extrema como en la edición de 2009 que tuvo que ser suspendida por una de las mayores tormentas de nieve que se recuerdan en Madrid, quedando el municipio de Valdemorillo incomunicado.

Comienza la prueba. Salida masiva por las calles de Valdemorillo y nada más comenzar, las primeras rampas y los consiguientes tapones, los de siempre dando la nota y metiendo prisa empujar la bici, etc...

Me gustaría hacer un inciso sobre esa gente. Son los tipicos sobradetes y bastante maleducados que se creen que la gente se para porque quiere y no se dan cuenta que por pura lógica viendo la cantidad de participantes y el ancho del camino, es imposible que estos tapones no se produzcan. Pero ellos siempre haciendo gala de su mala educación, o un ego mal entendido, se creen que no son dignos de bajar y armarse de paciencia como todo el mundo, sino que debes rendirle pleitesía, que todo el mundo abra paso y arroje flores por donde ellos van. Supongo que todos los que habéis participado en pruebas de este estilo, sabéis de la clase de calaña a la que me refiero.

Una vez pasados los atascos, la ruta se convierte en un divertido rompepiernas. a estas alturas había perdido a mis compañeros entre la masa. Divertidos vadéos, subidas, bajadas por senderos fundamentalmente con el terreno un poco embarrado, sin ser demasiado incómodo.



Llego al primer avituallamiento pero veo tal mogollón que sólo paro para beber un poco de isotónica y sigo el camino que sigue siendo muy ameno. En esta parte aparecen las divertidas trialeras de Valdemorillo, que sin ser demasiado difíciles técnicamente, son bastante divertidas.

Tras un pequeño tramo de asfalto nos metemos por otro divertido sendero que disfruto bastante, porque pasa por una finca privada que el resto del año está cerrada.



Tras unos pocos kilómetros, se llega al segundo punto de avituallamiento en el km 33. Aquí llamo a mis compañeros y compruebo que voy bastante delante así que aprovecho para tomar algo de fruta, frutos secos y líquido. La verdad es que me encuentro muy bien, con muchas fuerzas y mi nuevo titanio se está portando de maravilla y es perfecta para este tipo de terreno. Creo que ha sido un acierto pleno, porque de este tipo son gran parte de las rutas que realizo a lo largo del año.

Por fin llega uno de mis compañeros (ya me estaba quedando frío) y me comenta que el otro va más atrás y optará por acortar haciendo la ruta de 35 km.

Los dos únicos titanios que ví entre 2000 bicicletas
Ahora viene una bajada increíble, no es muy técnica pero es muy rápida y no permite ningún despiste. La disfruto cada piedra, curva e irregularidad y mi bici parece hecha para ella. Estoy cómodo y me siento perfecto, realmente estoy disfrutando al 100% de la ruta.

Ahora llega una parte de pistéo que sin ser lo más bonito de la ruta, la 29er literalmente se la come.

En el km 47, comenzará el famoso Mortirolo. He comentado en alguna ocasión que no me parece para nada  una subida especialmente dura y la he realizado en multitud de ocasiones. Aquí mucha gente echa el pié a tierra, pero otros muchos la hacemos sobre la bicicleta y sin mayor problema.

Aquí dejo nuevamente atrás a mi compañero y decido esperarle en el último avituallamiento.

Desde aquí, hay unos 7 km que pican ligeramente hacia arriba y donde Noel impone un buen ritmo que puedo seguir sin demasiada dificultad. Aquí es terreno 29er y pasamos a infinidad de ciclistas hasta llegar a la meta satisfechos por el gran día de ciclismo que hemos disfrutado.


La próxima cita en La Rocosa de Moralzarzal (prueba que se une por primera vez al circuito Cuatro Estaciones) segunda de invierno el día 17 de marzo.


miércoles, 16 de enero de 2013

BLOOM KIDDO.



Por fin veo cumplido uno de los proyectos  a los que he dedicado durante este pasado año gran parte de mi tiempo e ilusiones.

Es un proyecto que no he emprendido solo. He contado con la inestimable ayuda de mi amigo Josemi que es realmente el verdadero artífice de todo y sin su inestimable colaboración esto nunca se habría llevado a cabo.

Quiero agradecerle desde aquí sus conocimientos y la grandísima paciencia, generosidad y dedicación que ha tenido hacia los sueños de un amigo quitándose un montón de horas de su tiempo para llevarlo a buen puerto.

Quiero decir también que más importante que el resultado final material, ha sido lo que he aprendido y vivido; las interminables conversaciones, los cientos de mails cruzados, los momentos de ilusión, de risas,  los momentos de duda y también los momentos de decepción. Está claro que de todo se aprende y esto ha sido una auténtica enciclopedia empírica de cómo crear de la nada una maravillosa máquina que a día de hoy me proporciona unas satisfacciones difícilmente descriptibles y una increíble montaña rusa de emociones y sentimientos.

Bueno; el resultado de todo esto ha sido una fiable, bonita y sobria bicicleta 29er de titanio customizada completamente en medidas, gustos a la hora de montar, adaptada al tipo de rutas más habituales y a las manías de su propietario tanto técnicas como estéticas. Así como versatilidad en su utilización con punteras deslizantes, un generoso paso de rueda etc…

El primer paso fue el diseño del cuadro. El material sería Titanio 3Al 2,5V. Material que sería elegido por sus propiedades tanto de elasticidad, absorción, rigidez, ligereza y durabilidad que a nuestro entender  son las más adecuadas para la fabricación de una bicicleta. Además de la propia belleza del material “per se” sin ningún tipo de pintura lacado etc…

Aquí Josemi es un atentico maestro, se desenvuelve con el Autodesk-Autocad como nadie y sus planos son de lo mejor que he visto nunca (y esto es un hecho).

Medidas, ángulos, espesores, diámetros, distancia entre tubos, guiados de cables, ranuras del tubo vertical, tipo de pipa, refuerzos, punteras, acabado de tirantes y vainas… todo se da vueltas una y mil veces. El tipo tiene el don de acabar convenciéndote de todo no porque quiera imponer una idea, sino porque sus argumentos son de una lógica tan aplastante que acabas preguntándote cómo podías ser tan ceporro de pensar lo contrario?

El resultado final fue esto. (como comprenderán, los datos me los guardo pero se hacen una idea bastante precisa)

Ahora quedaba encontrar ¿quién fabricaría el cuadro?. Nosotros no tenemos ni los medios técnicos ni destreza en soldar y cortar tuberías de titanio. Sondeamos varias posibilidades y nos decantamos por la asiática XACD.

Habíamos buceado en blogs, foros e infinidad de páginas en internet viendo e informándonos de sus trabajos. Sabemos que habían hecho cosas  para Amaro o Jerónimo en España y diferentes cosas en otros países con unos resultados más que aceptables.

Nuestro diagnóstico fue buena materia prima, buenos acabados, resultados fiables (había pocos problemas con sus trabajos y la mayor parte eran fallos de diseño), precio contenido y la posibilidad de hacer todo lo que queríamos (previo pago si era tipificado como extra, de los cuales metimos varios), además de que ellos también utilizan y diseñan con el mismo programa.

Aquí hago un paréntesis para comentar la forma de trabajar que tiene esta gente. Como he dicho antes me parecen grandes artesanos, trabajan muy bien el titanio pero tienen una forma de funcionar puramente mercantilista. Ellos hacen literalmente lo que les pidas, por muy horroroso, antinatural o disparatado que sea. No tienen el concepto marca, ni les importa dar una línea coherente a sus trabajos (con lo que se labrarían seguramente una mayor reputación). Su filosofía se resume en tú pagas, yo te lo hago (invariablemente en ese orden). No tengo que decir nada de las negociaciones entre Porter (responsable de XACD) y mi amigo Josemi, calificadas como un auténtico “Mercado Persa”. Pero todo hay que decirlo, cuando pagas y todo queda atado, son formales, serios y muy eficientes. Si los chinos potenciaran el marketing, el diseño con un equipo de ingenieros  especializados (donde fallan de manera estrepitosa) y escribieran en místicos blogs creado por algún gurú del tema, otro gallo cantaría.

Finalmente y en el plazo programado (incluso unos días antes), recibimos unas fotos del resultado final.








(nota estas fotos las hice yo con el cuadro ya en mi poder, las que me mandaron era mucho más cutres).

Durante ese periodo de espera mientras se realizaba el cuadro (creo recordar que eran dos meses aproximadamente), decidimos no dejarlo “desnudo” y decidimos “vestirlo” creando nuestra propia marca.
Lo primero, evidentemente era elegir el nombre. Tenía que ser algo corto, sonoro y que quedase bien. Como ambos somos bastante fans del grupo Nirvana, se barajaron dos nombres de canciones de su disco Nevermind BLOOM (In Bloom) y BREED; ambas cumplían bastante bien las características anteriores. Finalmente salió BLOOM.

El modelo de la bici se llamaría Kiddo en referencia a la protagonista de las películas de Quentin Tarantino Kill Bill (Beatrix Kiddo, el personaje de Uma Thurman), porque creo que le viene al pelo; una auténtica bestia dentro de un bello envoltorio. Además en jerga, Kiddo significa principiante o novato y eso es lo que éramos nosotros, puesto que era nuestro primer proyecto de bici.



Ahora había que hacer la tipografía y el Badge. La tipografía salió bastante rápido y Josemi ideó un logo que creo que es acojonante. La bola de billar número 8 pero cambiando el 8 por la B de Bloom en su tipografía y con el nº 22 (número atómico de la tabla periódica del Titanio).



El badge fue otra historia. Queríamos algo de calidad, hecho a mano, único y de carácter artesanal, un poco el concepto de todo el conjunto.
Primero pensamos en Jennifer Green (de Revolution Cycle Jewelry); pero aunque sus trabajos eran muy buenos sus precios eran muy altos. Aquí es donde gracias de nuevo a Josemi aparece un personaje increíble. Un tipo de Indiana llamado Terry Lee Jones (Jones and Son Headbadges) que se dedica a hacer badges clásicos de bicicletas y motos en su pequeño taller. Fue un descubrimiento perfecto. Es una persona que se volcó totalmente con nosotros, nos hizo infinidad de pruebas, contestaba de inmediato y carecía de ese afán materialista que tenía Porter. Era todo lo contrario, se implicó en el proyecto y todo fueron facilidades.
En principio el Badge sería el logo de la bola. Pero una vez en metal y doblado sobre la pipa no acababa de funcionar.
La nueva decisión sería tomar como referencia el logo de Remington (de las bicis de finales del XIX) y modernizarlo tanto en formas como en tipografía pero sin perder la esencia de algo clásico con esa bonita combinación en los metales entre el dorado y el plata. Como veréis esta bici tiene varios guiños al pasado (el badge, el sillín y los cierres de rueda Ringlé). El resultado creo que funciona bastante bien y es un equilibrio entre el minimalismo y limpieza de tipografía y formas y un cierto barroco en la mezcla de colores. Supongo que para algunos no será de su agrado, pero para mí es perfecto y muy elegante, como creo que es el conjunto (o al menos eso he buscado).





Con todo listo, lo que faltaba era que llegase el cuadro y en poco tiempo recibí la temida carta de aduanas. Esto fue lo peor de todo, no contaré toda la peripecia porque fue bastante larga, frustrante y me dejó con un mal sabor de boca. Es indignante la disparidad de criterios y las lagunas legislativas teñidas de abuso que hay en este aspecto, pero corramos un tupido velo…

Ahora llegaba el momento de elegir componentes.
Estaba claro que el conjunto iba a estar formado por elementos funcionales sobrios y sin ninguna estridencia, para dar al conjunto un aire lo más clásico posible como correspondía a sus formas y tuberías.

Los colores no se saldrían del negro y el gris para dar sensación de un todo integrado y que no pareciese algo parcheado a retales inconexos
.
-Dirección y bujes Chris King en negro. Para los aros los ZTR Crest (aquí falla la pegatina roja que todavía estoy pensando si la quito o no) y radios DT Swiss Competition biconificados negros (no puse titanio porque este conjunto ya lo había probado y me parecía realmente fantástico, pero no lo descarto en un futuro).


Esto unido a unas cubiertas Maxxis Ardent Lust de 2,25, la hacen unas ruedas bastante demoledoras (si bien no son las más rodadoras ni ligeras del mundo)



Como cierres unos bonitos Ringlé clásicos noventeros comprados al forero Marcus (otro gran placer tratar con él)



He de añadir que las ruedas fueron radiadas por una persona de mi total confianza y mecánico excepcional; Jesús de la tienda de bicicletas Foxil de Villanueva del Pardillo y el resultado como todo lo que hace es de chapeau.

- Transmisión. Aquí me decanté por Sram X0 que también había probado y estoy encantado con ella. Fiable, robusta, sin apenas desajustes algo que une mis dos premisas en esta bici; bonito y funcional.

- Frenos Hope Tech V2. La opción Hope era innegociable, a su indudable estética (increíble mecanizado) hay que unir su funcionamiento impecable. Era un “must” en el montaje final.

- Horquilla suspensión Rock Shox Reba. Elegí horquilla de suspensión porque para mis rutas, terrenos por los que me muevo etc… se adapta mejor. La elección Reba, fue por funcionamiento, fiabilidad y estética (los colores encajaban como anillo al dedo).

- Puños Esigrips Chunky negros (otro elemento innegociable)

- Sillín Selle Italia Flite 1990. Estética y espíritu noventero en uno de los primeros sillines con raíles de titanio. Aunque es un “revival”, es una pieza de culto.


- Tija y potencia Thomson elite negro. Nadie puede discutir el clasicismo y belleza de estos elementos (otro ejemplo de mecanizado perfecto). Puede que una tija de titanio sea el complemento ideal y donde se potencie más las propiedades del cuadro, pero es como las mujeres y los tacones. Para estar bella hay que sufrir.

Puede que la elección no sea del agrado de todo el mundo, pero crean que es algo meditado y adaptado a mis propios parámetros tanto funcionales como estéticos.

Noten también que no ha habido referencias a pesos. En un proyecto como este veo una “ordinariez” hacer referencia a esta variable y es algo que no he hecho y no me ha preocupado en ningún momento. Me he guiado más por la funcionalidad, la fiabilidad y la estética (soy consciente por los componentes utilizados que sin ser una pluma, el peso es bastante contenido).

Sólo pesé por curiosidad el cuadro y con badge, pegatinas y tornillos (es un cuadro de tubería de espesor constante) dio 1740 gr en el peso.


Habrán notado que no hay referencias tampoco al manillar. La razón es porque es también diseño propio es una tubería de 660 mm de titanio 3AL, 2,5, con 3,5 grados en los extremos y de 22,2 x 0,9 al que se puso un casquillo de Paragon Machine Works y se le realizo en chorro de arena la tipografía de Bloom.




Nuevamente para mí un acierto en estética y funcionalidad. Uno de los elementos que más me han sorprendido y de los que más contento estoy. Nunca había probado un manillar de titanio de estas características y el resultado es 100% satisfactorio.

El veredicto final es el siguiente.
En cuanto al funcionamiento y mis primeras experiencias, el resultado es un poco lo esperado, aunque no por ello me ha dejado de sorprender (sobre todo el tema del 29er, puesto que es mi primera bicicleta de este tipo).



Es una bicicleta pensada para todo tipo de rutas por su geometría y montaje. No es un misil de carreras ni una doble de enduro, pero se desenvuelve perfectamente en todos los terrenos. Sube bastante bien y es un auténtico F1 llaneando; es innegable que cuesta un poco más mover la rueda, pero para mí queda compensado con la estabilidad a la hora de afrontar pendientes fuertes y pasar obstáculos que pueden surgir en las subidas (piedras sueltas, escalones, raíces..). Bajando se comporta muy bien, uniendo a las ruedas de 29, la comodidad del titanio y una geometría que permite una gran manejabilidad y control sobre la bici. Me da una sensación de gran seguridad, unido a una mayor velocidad. La he probado en bajadas largas y en tramos técnicos y noto gran diferencia respecto a mi rígida de acero 26”.

Todo ello la hace una bicicleta bastante polivalente, divertida y por sus componentes de un funcionamiento a toda prueba y bastante fiable (sobre el papel). En definitiva lo que estaba buscando, además puedo jugar con bastantes configuraciones debido a sus punteras deslizantes, poniéndola en Single Speed, modificar la longitud de vaina o por una pequeñísima inversión en las punteras, jugar con gran cantidad de configuraciones (Rolhoff, eje de 142, diferente anclaje de disco, etc…), horquilla rígida combinándola con balones de hasta 2.6 sin problemas. Lo que además la convierte en una bicicleta bastante versátil en un momento dado.



A modo de resumen creo que ha sido un completo acierto tanto la elección del material, medida en 29”, así como la opción custom, que creo que es algo totalmente ventajoso para la persona que va a hacer uso de la bicicleta. En mi caso es la bicicleta con la que más satisfecho estoy y la sensación respecto a otras de serie que haya tenido, no tiene nada que ver.





Creo que todos los que montamos en bici alguna vez hemos tenido la idea o tentación de crear nuestra bicicleta ideal. Creo que es una experiencia que nadie debería dejar pasar. En general es tremendamente satisfactoria aunque el éxito definitivo dependerá en gran medida de nuestros conocimientos o como en mi caso de tener cerca a una persona que nos asesore en los campos donde podamos flaquear un poco más.

Ahora a disfrutar y exprimir la BLOOM KIDDO…