lunes, 29 de abril de 2013

Una Imagen...

Pues eso; que una imagen vale más que mil palabras.

Tengo la suerte de que las rampas del Guadarrama son mi jardín y nada más salir de casa tengo la posibilidad de infinidad de rutas y paisajes increibles en todas las épocas del año.

Lugares míticos para el mountainbike madrileño donde disfrutar tanto de la dureza como la belleza de las mismas.

También tengo la suerte de que mi amigo Noel sea un verdadero "crack" en eso de la fotografía así que dejo unas cuantas imágenes de algunos paisajes de la zona con mi "titanio" como protagonista.

Puente de la Alcanzorla

Presa del Gasco

Presa del Aulencia

Cañón del Aulencia (Mordor)

Disfrutando...

Puente del Retamar I

Puente del Retamar II

Badge


jueves, 21 de marzo de 2013

La Rocosa (Moralzarzal)


Segunda prueba del Circuito MTB 4 Estaciones y segunda y última del Invierno.

Primera vez que se realizaba esta prueba y a mi entender se pagó un poco la novatada. La prueba en sí es bastante bonita, asequible y divertida, pero ni se contó con la posible climatología adversa, ni creo que se planteara de una forma correcta contando con los casi 2000 participantes que nos reunimos.

Foto de la web*
Mi crítica no es en absoluto por temas de organización y logística (ejemplar como siempre) sino por el planteamiento (llamémoslo técnico del recorrido).

Los primeros kilómetros transcurrían de manera normal por pistas con agua, pero cómodamente sin ningún tapón y perfecto, hasta que dejamos el pueblo de Manzanares el Real (Km 10). Aquí empezó a hacer acto de presencia la lluvia de manera notable. Todo transcurría bien hasta que llegamos a la primera subida seria del día; un sendero con unas rampas algo técnicas donde se empiezan a producir tapones considerables (si normalmente en pistas duras se producen, imaginároslo en senderos). Lo peor se produjo entre el Boalo y Mataelpino. Aquí los senderos eran de cierta dificultad y los tapones de campeonato. El agua bajaba como un río y en algunos tramos te enterrabas los pies en el barro. La gente intentaba avanzar por cualquier lado arrasando con la maleza que había alrededor; aun así era prácticamente imposible caminar con la consiguiente desesperación de los participantes que en algunos casos se empezaban a poner algo nerviosos puesto que no eran pequeños tramos de empujar la bici, sino ratos largos y distancias considerables donde estabas completamente parado bajo la lluvia y sumergido en barro.


Este creo que fue el punto negro. El sendero era precioso y muy divertido, pero no creo que fuese lo más apropiado (en ese punto del recorrido) para una marcha de 2000 personas. Seguro que los primeros lo pasaron de miedo, pero de mitad del pelotón atrás fué un verdadero infierno. Yo estaría entre los 600 primeros y ya me tocó esperar bastante tiempo. Repetiré esta ruta con amigos y seguro que disfrutaré este tramo como un enano.

Tras la verdadera criba que se produjo entre los fuertes rampones previos a Mataelpino y el primer avituallamiento, la cosa fue realmente fluida el resto de la prueba.


Bonitos y variados senderos en su mayoría que nos iban conduciendo de una manera bastante divertida hasta Moralzarzal.

Aquí acababa la marcha corta y los participantes de la marcha larga éramos desviados al segundo avituallamiento. Seguimos por una subida calificada por la organización como “muro?” que no me pareció por perfil demasiado dura, pero que era un auténtico lodazal y te obligaba a bajar de la bici porque se enterraba y no avanzaba en las primeras rampas . Una vez arriba, comienza una divertidísima y rápida bajada que con el terreno en buen estado tiene que ser meteórica y no exenta de algún tramo atractivo con sus piedras y raíces. Debido a la gran cantidad de charcos y barro, había que tomárselo con un poco de cuidado y frenar ciertas “alegrías” a las que invitaba el recorrido.



El resto, pistéo con algún sendero completaban los últimos kilómetros que faltaban hasta la meta donde la lluvia, el barro y los charcos (auténticas lagunas) nos acompañarían hasta cruzar la meta.



Las condiciones climáticas hicieron bastante dura una ruta en principio no tan complicada. Ese sufrimiento y el haber llegado a la meta (bastante gente abandonó a lo largo del recorrido y otros optaron acabar en el km35) hicieron de esta prueba algo mucho más atractivo del planteamiento que tenía de ella a priori dándole un carácter épico y de cierta gesta conseguida (aunque pueda sonar algo pretencioso) y que reúne algunos de mis conceptos del mountainbike como deporte de esfuerzo y superación personal.


sábado, 2 de febrero de 2013

Clásica de Valdemorillo 2013

La Clásica de Valdemorillo, es la prueba con más solera del calendario MTB en España. Este año fue la edición nº 22.

Empezó siendo una prueba del Campeonato de España y era aprovechada para presentar los equipos profesionales al ser la primera del año.

Lo más granado del MTB español ha pasado por estos caminos y senderos de Valdemorillo.

De unos años a esta parte se ha convertido en una prueba popular no competitiva, que abre el circuito MTB Cuatro Estaciones que se desarrolla en la Comunidad de Madrid con grandes rutas y una organización impecable para la auténtica avalancha de ciclistas que acuden a sus pruebas. Este año en Valdemorillo la organización hablaba de 2000 personas.

El circuito me lo había hecho algunas veces tanto total como parcialmente, puesto que soy de la zona, pero nunca me había apuntado a la competición.

Este año era especial, porque estreno bici y quería probar como se comportaba en una competición de este estilo y porque con mis amigos Noel y Miguel nos hemos propuesto hacer el circuito Cuatro Estaciones completo.



El sábado 26 fui a recoger el dorsal y el domingo sin madrugar mucho( porque vivo a menos de 10 km y porque con gran criterio la organización programó el comienzo para las 11 de la mañana), me dirigí a Valdemorillo.

El ambiente era espectacular, cientos de ciclistas por todas partes y coches ocupando cualquier rincón del pueblo (me costó bastante aparcar). Dejé el coche, monté la bici y me dirigí al punto donde había quedado con mis amigos para posteriormente dirigirnos a la salida.


La mañana estaba nublada y húmeda, pero el frío era soportable y la temida lluvia que se había anunciado y el viento no hacían acto de presencia.

La prueba por perfil, recorrido y kilometraje no me parece demasiado dura, pero cuando las condiciones meteorológicas se tuercen puede llegar a ser bastante extrema como en la edición de 2009 que tuvo que ser suspendida por una de las mayores tormentas de nieve que se recuerdan en Madrid, quedando el municipio de Valdemorillo incomunicado.

Comienza la prueba. Salida masiva por las calles de Valdemorillo y nada más comenzar, las primeras rampas y los consiguientes tapones, los de siempre dando la nota y metiendo prisa empujar la bici, etc...

Me gustaría hacer un inciso sobre esa gente. Son los tipicos sobradetes y bastante maleducados que se creen que la gente se para porque quiere y no se dan cuenta que por pura lógica viendo la cantidad de participantes y el ancho del camino, es imposible que estos tapones no se produzcan. Pero ellos siempre haciendo gala de su mala educación, o un ego mal entendido, se creen que no son dignos de bajar y armarse de paciencia como todo el mundo, sino que debes rendirle pleitesía, que todo el mundo abra paso y arroje flores por donde ellos van. Supongo que todos los que habéis participado en pruebas de este estilo, sabéis de la clase de calaña a la que me refiero.

Una vez pasados los atascos, la ruta se convierte en un divertido rompepiernas. a estas alturas había perdido a mis compañeros entre la masa. Divertidos vadéos, subidas, bajadas por senderos fundamentalmente con el terreno un poco embarrado, sin ser demasiado incómodo.



Llego al primer avituallamiento pero veo tal mogollón que sólo paro para beber un poco de isotónica y sigo el camino que sigue siendo muy ameno. En esta parte aparecen las divertidas trialeras de Valdemorillo, que sin ser demasiado difíciles técnicamente, son bastante divertidas.

Tras un pequeño tramo de asfalto nos metemos por otro divertido sendero que disfruto bastante, porque pasa por una finca privada que el resto del año está cerrada.



Tras unos pocos kilómetros, se llega al segundo punto de avituallamiento en el km 33. Aquí llamo a mis compañeros y compruebo que voy bastante delante así que aprovecho para tomar algo de fruta, frutos secos y líquido. La verdad es que me encuentro muy bien, con muchas fuerzas y mi nuevo titanio se está portando de maravilla y es perfecta para este tipo de terreno. Creo que ha sido un acierto pleno, porque de este tipo son gran parte de las rutas que realizo a lo largo del año.

Por fin llega uno de mis compañeros (ya me estaba quedando frío) y me comenta que el otro va más atrás y optará por acortar haciendo la ruta de 35 km.

Los dos únicos titanios que ví entre 2000 bicicletas
Ahora viene una bajada increíble, no es muy técnica pero es muy rápida y no permite ningún despiste. La disfruto cada piedra, curva e irregularidad y mi bici parece hecha para ella. Estoy cómodo y me siento perfecto, realmente estoy disfrutando al 100% de la ruta.

Ahora llega una parte de pistéo que sin ser lo más bonito de la ruta, la 29er literalmente se la come.

En el km 47, comenzará el famoso Mortirolo. He comentado en alguna ocasión que no me parece para nada  una subida especialmente dura y la he realizado en multitud de ocasiones. Aquí mucha gente echa el pié a tierra, pero otros muchos la hacemos sobre la bicicleta y sin mayor problema.

Aquí dejo nuevamente atrás a mi compañero y decido esperarle en el último avituallamiento.

Desde aquí, hay unos 7 km que pican ligeramente hacia arriba y donde Noel impone un buen ritmo que puedo seguir sin demasiada dificultad. Aquí es terreno 29er y pasamos a infinidad de ciclistas hasta llegar a la meta satisfechos por el gran día de ciclismo que hemos disfrutado.


La próxima cita en La Rocosa de Moralzarzal (prueba que se une por primera vez al circuito Cuatro Estaciones) segunda de invierno el día 17 de marzo.


miércoles, 16 de enero de 2013

BLOOM KIDDO.



Por fin veo cumplido uno de los proyectos  a los que he dedicado durante este pasado año gran parte de mi tiempo e ilusiones.

Es un proyecto que no he emprendido solo. He contado con la inestimable ayuda de mi amigo Josemi que es realmente el verdadero artífice de todo y sin su inestimable colaboración esto nunca se habría llevado a cabo.

Quiero agradecerle desde aquí sus conocimientos y la grandísima paciencia, generosidad y dedicación que ha tenido hacia los sueños de un amigo quitándose un montón de horas de su tiempo para llevarlo a buen puerto.

Quiero decir también que más importante que el resultado final material, ha sido lo que he aprendido y vivido; las interminables conversaciones, los cientos de mails cruzados, los momentos de ilusión, de risas,  los momentos de duda y también los momentos de decepción. Está claro que de todo se aprende y esto ha sido una auténtica enciclopedia empírica de cómo crear de la nada una maravillosa máquina que a día de hoy me proporciona unas satisfacciones difícilmente descriptibles y una increíble montaña rusa de emociones y sentimientos.

Bueno; el resultado de todo esto ha sido una fiable, bonita y sobria bicicleta 29er de titanio customizada completamente en medidas, gustos a la hora de montar, adaptada al tipo de rutas más habituales y a las manías de su propietario tanto técnicas como estéticas. Así como versatilidad en su utilización con punteras deslizantes, un generoso paso de rueda etc…

El primer paso fue el diseño del cuadro. El material sería Titanio 3Al 2,5V. Material que sería elegido por sus propiedades tanto de elasticidad, absorción, rigidez, ligereza y durabilidad que a nuestro entender  son las más adecuadas para la fabricación de una bicicleta. Además de la propia belleza del material “per se” sin ningún tipo de pintura lacado etc…

Aquí Josemi es un atentico maestro, se desenvuelve con el Autodesk-Autocad como nadie y sus planos son de lo mejor que he visto nunca (y esto es un hecho).

Medidas, ángulos, espesores, diámetros, distancia entre tubos, guiados de cables, ranuras del tubo vertical, tipo de pipa, refuerzos, punteras, acabado de tirantes y vainas… todo se da vueltas una y mil veces. El tipo tiene el don de acabar convenciéndote de todo no porque quiera imponer una idea, sino porque sus argumentos son de una lógica tan aplastante que acabas preguntándote cómo podías ser tan ceporro de pensar lo contrario?

El resultado final fue esto. (como comprenderán, los datos me los guardo pero se hacen una idea bastante precisa)

Ahora quedaba encontrar ¿quién fabricaría el cuadro?. Nosotros no tenemos ni los medios técnicos ni destreza en soldar y cortar tuberías de titanio. Sondeamos varias posibilidades y nos decantamos por la asiática XACD.

Habíamos buceado en blogs, foros e infinidad de páginas en internet viendo e informándonos de sus trabajos. Sabemos que habían hecho cosas  para Amaro o Jerónimo en España y diferentes cosas en otros países con unos resultados más que aceptables.

Nuestro diagnóstico fue buena materia prima, buenos acabados, resultados fiables (había pocos problemas con sus trabajos y la mayor parte eran fallos de diseño), precio contenido y la posibilidad de hacer todo lo que queríamos (previo pago si era tipificado como extra, de los cuales metimos varios), además de que ellos también utilizan y diseñan con el mismo programa.

Aquí hago un paréntesis para comentar la forma de trabajar que tiene esta gente. Como he dicho antes me parecen grandes artesanos, trabajan muy bien el titanio pero tienen una forma de funcionar puramente mercantilista. Ellos hacen literalmente lo que les pidas, por muy horroroso, antinatural o disparatado que sea. No tienen el concepto marca, ni les importa dar una línea coherente a sus trabajos (con lo que se labrarían seguramente una mayor reputación). Su filosofía se resume en tú pagas, yo te lo hago (invariablemente en ese orden). No tengo que decir nada de las negociaciones entre Porter (responsable de XACD) y mi amigo Josemi, calificadas como un auténtico “Mercado Persa”. Pero todo hay que decirlo, cuando pagas y todo queda atado, son formales, serios y muy eficientes. Si los chinos potenciaran el marketing, el diseño con un equipo de ingenieros  especializados (donde fallan de manera estrepitosa) y escribieran en místicos blogs creado por algún gurú del tema, otro gallo cantaría.

Finalmente y en el plazo programado (incluso unos días antes), recibimos unas fotos del resultado final.








(nota estas fotos las hice yo con el cuadro ya en mi poder, las que me mandaron era mucho más cutres).

Durante ese periodo de espera mientras se realizaba el cuadro (creo recordar que eran dos meses aproximadamente), decidimos no dejarlo “desnudo” y decidimos “vestirlo” creando nuestra propia marca.
Lo primero, evidentemente era elegir el nombre. Tenía que ser algo corto, sonoro y que quedase bien. Como ambos somos bastante fans del grupo Nirvana, se barajaron dos nombres de canciones de su disco Nevermind BLOOM (In Bloom) y BREED; ambas cumplían bastante bien las características anteriores. Finalmente salió BLOOM.

El modelo de la bici se llamaría Kiddo en referencia a la protagonista de las películas de Quentin Tarantino Kill Bill (Beatrix Kiddo, el personaje de Uma Thurman), porque creo que le viene al pelo; una auténtica bestia dentro de un bello envoltorio. Además en jerga, Kiddo significa principiante o novato y eso es lo que éramos nosotros, puesto que era nuestro primer proyecto de bici.



Ahora había que hacer la tipografía y el Badge. La tipografía salió bastante rápido y Josemi ideó un logo que creo que es acojonante. La bola de billar número 8 pero cambiando el 8 por la B de Bloom en su tipografía y con el nº 22 (número atómico de la tabla periódica del Titanio).



El badge fue otra historia. Queríamos algo de calidad, hecho a mano, único y de carácter artesanal, un poco el concepto de todo el conjunto.
Primero pensamos en Jennifer Green (de Revolution Cycle Jewelry); pero aunque sus trabajos eran muy buenos sus precios eran muy altos. Aquí es donde gracias de nuevo a Josemi aparece un personaje increíble. Un tipo de Indiana llamado Terry Lee Jones (Jones and Son Headbadges) que se dedica a hacer badges clásicos de bicicletas y motos en su pequeño taller. Fue un descubrimiento perfecto. Es una persona que se volcó totalmente con nosotros, nos hizo infinidad de pruebas, contestaba de inmediato y carecía de ese afán materialista que tenía Porter. Era todo lo contrario, se implicó en el proyecto y todo fueron facilidades.
En principio el Badge sería el logo de la bola. Pero una vez en metal y doblado sobre la pipa no acababa de funcionar.
La nueva decisión sería tomar como referencia el logo de Remington (de las bicis de finales del XIX) y modernizarlo tanto en formas como en tipografía pero sin perder la esencia de algo clásico con esa bonita combinación en los metales entre el dorado y el plata. Como veréis esta bici tiene varios guiños al pasado (el badge, el sillín y los cierres de rueda Ringlé). El resultado creo que funciona bastante bien y es un equilibrio entre el minimalismo y limpieza de tipografía y formas y un cierto barroco en la mezcla de colores. Supongo que para algunos no será de su agrado, pero para mí es perfecto y muy elegante, como creo que es el conjunto (o al menos eso he buscado).





Con todo listo, lo que faltaba era que llegase el cuadro y en poco tiempo recibí la temida carta de aduanas. Esto fue lo peor de todo, no contaré toda la peripecia porque fue bastante larga, frustrante y me dejó con un mal sabor de boca. Es indignante la disparidad de criterios y las lagunas legislativas teñidas de abuso que hay en este aspecto, pero corramos un tupido velo…

Ahora llegaba el momento de elegir componentes.
Estaba claro que el conjunto iba a estar formado por elementos funcionales sobrios y sin ninguna estridencia, para dar al conjunto un aire lo más clásico posible como correspondía a sus formas y tuberías.

Los colores no se saldrían del negro y el gris para dar sensación de un todo integrado y que no pareciese algo parcheado a retales inconexos
.
-Dirección y bujes Chris King en negro. Para los aros los ZTR Crest (aquí falla la pegatina roja que todavía estoy pensando si la quito o no) y radios DT Swiss Competition biconificados negros (no puse titanio porque este conjunto ya lo había probado y me parecía realmente fantástico, pero no lo descarto en un futuro).


Esto unido a unas cubiertas Maxxis Ardent Lust de 2,25, la hacen unas ruedas bastante demoledoras (si bien no son las más rodadoras ni ligeras del mundo)



Como cierres unos bonitos Ringlé clásicos noventeros comprados al forero Marcus (otro gran placer tratar con él)



He de añadir que las ruedas fueron radiadas por una persona de mi total confianza y mecánico excepcional; Jesús de la tienda de bicicletas Foxil de Villanueva del Pardillo y el resultado como todo lo que hace es de chapeau.

- Transmisión. Aquí me decanté por Sram X0 que también había probado y estoy encantado con ella. Fiable, robusta, sin apenas desajustes algo que une mis dos premisas en esta bici; bonito y funcional.

- Frenos Hope Tech V2. La opción Hope era innegociable, a su indudable estética (increíble mecanizado) hay que unir su funcionamiento impecable. Era un “must” en el montaje final.

- Horquilla suspensión Rock Shox Reba. Elegí horquilla de suspensión porque para mis rutas, terrenos por los que me muevo etc… se adapta mejor. La elección Reba, fue por funcionamiento, fiabilidad y estética (los colores encajaban como anillo al dedo).

- Puños Esigrips Chunky negros (otro elemento innegociable)

- Sillín Selle Italia Flite 1990. Estética y espíritu noventero en uno de los primeros sillines con raíles de titanio. Aunque es un “revival”, es una pieza de culto.


- Tija y potencia Thomson elite negro. Nadie puede discutir el clasicismo y belleza de estos elementos (otro ejemplo de mecanizado perfecto). Puede que una tija de titanio sea el complemento ideal y donde se potencie más las propiedades del cuadro, pero es como las mujeres y los tacones. Para estar bella hay que sufrir.

Puede que la elección no sea del agrado de todo el mundo, pero crean que es algo meditado y adaptado a mis propios parámetros tanto funcionales como estéticos.

Noten también que no ha habido referencias a pesos. En un proyecto como este veo una “ordinariez” hacer referencia a esta variable y es algo que no he hecho y no me ha preocupado en ningún momento. Me he guiado más por la funcionalidad, la fiabilidad y la estética (soy consciente por los componentes utilizados que sin ser una pluma, el peso es bastante contenido).

Sólo pesé por curiosidad el cuadro y con badge, pegatinas y tornillos (es un cuadro de tubería de espesor constante) dio 1740 gr en el peso.


Habrán notado que no hay referencias tampoco al manillar. La razón es porque es también diseño propio es una tubería de 660 mm de titanio 3AL, 2,5, con 3,5 grados en los extremos y de 22,2 x 0,9 al que se puso un casquillo de Paragon Machine Works y se le realizo en chorro de arena la tipografía de Bloom.




Nuevamente para mí un acierto en estética y funcionalidad. Uno de los elementos que más me han sorprendido y de los que más contento estoy. Nunca había probado un manillar de titanio de estas características y el resultado es 100% satisfactorio.

El veredicto final es el siguiente.
En cuanto al funcionamiento y mis primeras experiencias, el resultado es un poco lo esperado, aunque no por ello me ha dejado de sorprender (sobre todo el tema del 29er, puesto que es mi primera bicicleta de este tipo).



Es una bicicleta pensada para todo tipo de rutas por su geometría y montaje. No es un misil de carreras ni una doble de enduro, pero se desenvuelve perfectamente en todos los terrenos. Sube bastante bien y es un auténtico F1 llaneando; es innegable que cuesta un poco más mover la rueda, pero para mí queda compensado con la estabilidad a la hora de afrontar pendientes fuertes y pasar obstáculos que pueden surgir en las subidas (piedras sueltas, escalones, raíces..). Bajando se comporta muy bien, uniendo a las ruedas de 29, la comodidad del titanio y una geometría que permite una gran manejabilidad y control sobre la bici. Me da una sensación de gran seguridad, unido a una mayor velocidad. La he probado en bajadas largas y en tramos técnicos y noto gran diferencia respecto a mi rígida de acero 26”.

Todo ello la hace una bicicleta bastante polivalente, divertida y por sus componentes de un funcionamiento a toda prueba y bastante fiable (sobre el papel). En definitiva lo que estaba buscando, además puedo jugar con bastantes configuraciones debido a sus punteras deslizantes, poniéndola en Single Speed, modificar la longitud de vaina o por una pequeñísima inversión en las punteras, jugar con gran cantidad de configuraciones (Rolhoff, eje de 142, diferente anclaje de disco, etc…), horquilla rígida combinándola con balones de hasta 2.6 sin problemas. Lo que además la convierte en una bicicleta bastante versátil en un momento dado.



A modo de resumen creo que ha sido un completo acierto tanto la elección del material, medida en 29”, así como la opción custom, que creo que es algo totalmente ventajoso para la persona que va a hacer uso de la bicicleta. En mi caso es la bicicleta con la que más satisfecho estoy y la sensación respecto a otras de serie que haya tenido, no tiene nada que ver.





Creo que todos los que montamos en bici alguna vez hemos tenido la idea o tentación de crear nuestra bicicleta ideal. Creo que es una experiencia que nadie debería dejar pasar. En general es tremendamente satisfactoria aunque el éxito definitivo dependerá en gran medida de nuestros conocimientos o como en mi caso de tener cerca a una persona que nos asesore en los campos donde podamos flaquear un poco más.

Ahora a disfrutar y exprimir la BLOOM KIDDO…

jueves, 20 de diciembre de 2012

Otoño 2012

Ultimamente he estado bastante perrete con el Blog. Por eso he decidido retomarlo y viendo las fotos y diferentes cosa que he realizado en estos últimos meses me he dado cuenta que mi vida es un poco bucle y si miramos atrás un año, me sorprendo haciendo las mismas cosas en las mismas Fechas...

Mismos viajes (Fuenterrabía y GP de Cheste), mismas rutas con las mismas bicis etc...

Pero mirando un poco más también descubro que todo esto ha tenido diferentes matices que lo hacen igual pero a la vez muy distinto y eso es quizás lo bueno, hacer las cosas de siempre que nos gustan y que parezcan siempre nuevas.

A ver si los estoicos iban a tener razón con lo del Eterno Retorno y tal.

Bueno, tampoco crean que soy tan previsible; alguna cosa nueva también ha habido...

COSAS REPETIDAS

-Viaje a Fuenterrabía con la Kona



-Ruta con la Bizango por Mordor


-G.P. Cheste



-Single Speed



COSAS NUEVAS

-Ruta Imperial (El Escorial)


-Salida con la gente del Foro de las Imbred (unos cracks)


-Algún concierto (Hard Ons; los putos amos!!)*

* Esto es nuevo, porque los Hard Ons no vinieron el otoño pasado. Si lo calificamos sólo como "concierto", es repe.

-Participación en Pedales de Ilusión con mi hijo mayor Pablo (8 añitos) 20 km con su primera bici de verdad, su Orbea MX 24 Team. Espero compartir muchas jornadas de MTB con él.






jueves, 2 de agosto de 2012

RANCID Madrid 31/07/2012

Concierto largamente esperado. La última y única visita de Rancid a nuestro país, a la que también asistí,  se remonta al Festimad de 1996, donde no eran cabeza de cartel y tocaron menos de una hora. Eso sí, el grupo estaba en su mejor momento, después de publicar el ....and out come the wolves y dieron una auténtica lección.

Posteriormente pasaban los años y los discos y la banda nunca recalaba por estas tierras.

Cuando me puse por casualidad hace unos meses a curiosear por su página web y ver que se anunciaba la gira del 20 aniversario, abrí el enlace sin muchas esperanzas, pero para mi sorpresa y regocijo, comprobé que había dos fechas en España y concretamente una en Madrid.


Me fuí a comprar la entrada sin importarme ni el precio ni el lugar donde tocasen. En principio el precio no era precisamente popular para un concierto punk, pero tampoco era un disparate (26€). Imaginaba que tocarían en un recinto muy grande; en el mejor de los casos La Riviera (sinónimo de pésimo sonido). Pero no; tocaban en el Palacio de de Vista Alegre (bajonazo). Pero cuando me fijé en la letra pequeña, descubrí que no era en el propio Palacio, sino en la Sala San Miguel; una sala en el interior del complejo, lo que devolvió mi espectación de nuevo a la estratosfera.


Las puertas se abrían a las 7 de la tarde, pero por cuestiones del trabajo y porque los teloneros no me interesaban demasiado (los barceloneses Secret Army y los jerezanos GAS Drummers, que tuvieron cierta repercusión hace unos años en la escena nacional) decidimos tomarnos unas cervezas antes del concierto y ver un poco el ambiente. Me llamó la atención que en la puerta había una "lechera" de la policía nacional. Quizás porque algún lumbreras identifica punk con violencia. Lo cierto es que la policía (que tampoco eran muchos) permaneció en una esquina sin molestar a nadie, puesto que el comportamiento de la gente (todo hay que decirlo) fué en todo momento ejemplar. A su rollo, pasándolo bien.

Decidimos entrar a las 9 pasando por el puesto de merchandising y alucinando con los precios de camisetas, sudaderas y tal...un atraco a mano armada!.

Al ver la sala mis temores se dispararon. Era un recoveco en la primera planta con pasillo abierto al lateral. Era carne de pésimo sonido, aunque era de dimensiones aceptables para una óptima visualización del concierto.

Pudimos ver a los últimos teloneros; los italianos Klasse Kriminale. El sonido sin ser una maravilla era aceptable (y con Rancid fué bastante bueno; uno de los pocos conciertos donde no salí con pitidos en los oídos y con un volumen correcto). Los teloneros me parecieron bastante mediocres musicalmente. Cumplían varios tópicos de los italianos; unos tipos muy simpáticos con actitud y ganas de agradar, pero un poco de opereta cuando lanzaban sus consignas de EGB. Lo cierto es que con alguno de sus coros pegadizos y tal llegaron a animar al personal (versión del White Riot de los Clash incluida).

Por fin les tocaba a las estrellas de la noche, Rancid. La banda apareció en el escenario con Tim Armstron con la cabeza rapada y barba (me dió un vuelco al corazón porque por unos instantes creí ver a César Strawberry jajajaja).

La apertura fué mítica; Radio seguida de Roots Radicals. Los minis de cerveza volaban por toda la sala y el pogo llegaba desde la primera a la última fila. Comienzo salvaje, concierto épico y sobre el escenario un grupo en gran estado de forma y con el nuevo batería que es una auténtica apisonadora.

Como correspondía a un concierto aniversario los grandes clásicos seguían unos a otros sin descanso, repasando su discografía y sin dar tregua al público que lo daba todo. Red Hot Moon (rapeada por el batería de Klasse Kriminale), Hooligans, Last one to die, I Wanna Riot, Salvation,  Bloodclot, Old Friend, etc... así uno tras otro(los digo de memoria, no en el orden que tocaban, estaba entregado a la catarsis y mi memoria no da para más) sin dar un solo respiro al personal, exceptuando The Wars end que se marcó sólo Lars con la guitarra.

La gente derrengada, la humedad y el calor insoportable. La sala sudaba (literalmente). El público empapado. Corte de la banda, pero todos queríamos más. Aparece Rancid y sigue el concierto... Las fuerzas al límite y suena Time Bomb; nuéva explosión. Acaban el concierto con Ruby Soho donde el público ya da lo último que le queda y acabamos todos muertos pero satisfechos.


El vídeo (no es mío) sirve de testimonio. Ni el sonido ni la imagen son gran cosa, pero da una idea...

Una hora y media larga. Algún genio dirá que Bruce y algún dinosaurio tocan 4 horas y tal. Pero con una intensidad y a un ritmo tan bestial, os aseguro que no.

Sólo espero no tener que esperar otros 16 años para volver a verlos.