Cuarta prueba del circuito MTB 4 Estaciones. Por delante 64
km (se anunciaban 60) de pistas, senderos y alguna trialera conocidas. La
prueba se realizaba donde yo vivo y son lugares habituales que han formado
cientos de veces parte de mis rutas.
Todo esto puede sonar a algo en principio no muy excitante,
pero para mí suponía un reto, puesto que lo iba a afrontar con una sola
velocidad (Single Speed).
Para los no iniciados, en esta modalidad, puede resultar a
priori una locura y muchos llegan a pensar que gran parte del recorrido no es
factible; nada más lejos de la realidad…
Muchos se sorprenderían de los desniveles que se pueden
subir y las rutas que se pueden hacer sin estar hecho un toro. Es otra forma de
pedalear, de afrontar el recorrido y de mentalizarte.
Llegué al Pinar de Navalcarbón una media hora antes del
comienzo de la carrera. Parkings muy cómodos y con plazas en cantidad
suficiente. Además los participantes se dividieron en dos días. La marcha corta
el sábado y la larga el domingo. De todas formas había cantidad de gente.
Calculo que unos 800-900 bikers.
Ya en la salida mucha gente me miraba con cara rara, incluso
había alguno que volvía a mirar para cerciorarse que había un “colgao” que
pretendía hacer la ruta sin marchas.
A las 10 en punto se da la salida y nos dirigimos a Rio
Chico a la salida de Monte Rozas y tras recorrer algún kilómetro el primer y
único atasco del día por un pequeño cortado en subida. Lo malo es que al ser
justo al principio y no haber salido en la cabeza me toca esperar un rato. En
lo que resta de prueba, no se producirá absolutamente ningún parón (incluidas
las trialeras de Valdemorillo).
Llegada a la mítica subida de Rio Chico o el paredón. En sí
no es difícil, pero es larga y tiene unos tres repechos fuertes y si no dosificas
te puede pasar factura, así que me la tomo con calma y a mi ritmo van pasando
los kilómetros. La hago toda del tirón, excepto la última pala corta pero con
un buen desnivel y el terreno roto. No es tan problemática por su dificultad
sino por la falta de tracción al hacerla en ss.
Una vez llego arriba paso de largo el primer avituallamiento.
Pocos kilómetros, poco calor y por
delante un perfil muy fácil que era llegar al pantano de Valmayor por
Colmenarejo y rodearlo en gran parte.
A la llegada al pantano, se dio la imagen surrealista del día
que consistía en una fiesta rave debajo del puente de la carretera del Escorial
mientras pasaban cientos de ciclistas.
Rodear el pantano es siempre bonito, sin apenas desnivel y
un paisaje muy agradable. En este tramo sólo hay que reseñar una pequeña subida
que se ve recompensada con una bajada divertida en el tramo que une la pista y
los senderos estrechos que discurren por la orilla de Valmayor. En gran parte es el camino del Rally de los
Pantanos pero en dirección inversa.
Una vez se bordea el pantano se afrontan unas rampas que
unirán con la Ermita de Valmayor y se recorrerá otro tramo de la Clásica de
Valdemorillo que incluye las famosas trialeras, no de gran dificultad ni
desnivel, pero si la cosa está como el pasado día de fluido, son muy
divertidas.
Una vez terminadas, llegamos al segundo avituallamiento.
Aquí sí que paro, porque el calor sin ser asfixiante, ya se notaba bastante;
pero cual fue mi sorpresa al comprobar que no había isotónica, así que me tuve
que conformar con agua y algo de fruta. Es la primera vez en mis
participaciones en el MTB 4 estaciones que me ocurre esto y creo que es un
fallo gordo, teniendo en cuenta que era la prueba donde más calor haría y la
hidratación es algo fundamental.
Una vez salimos del avituallamiento, seguimos por la misma
ruta que la Clásica hasta el desvío de Pino Alto y desde allí, bajada frenética
por Cuerda Herrera que la han dejado convertida en una verdadera autopista, con
lo que si nunca fue una bajada difícil (si rapidísima), le han quitado la
pequeña diversión que había en las primeras rampas.
En pocos minutos aparecemos en Puente Caído y cruzamos sin
dificultad el Aulencia que lleva poca agua y comenzamos la última subida seria
del día que une Puente caído con el camino de Colmenarejo a Villanueva del
Pardillo. Aquí las fuerzas empiezan a escasear y la subida a pesar de no tener
rampas muy duras, es constante y larga. Ideal para el desarrollo del single
speed si tienes fuerzas. Aquí, salvo a los que van sobrados, comienzo a pasar a
montones de bikers que no dan crédito a lo que están viendo, e incluso charlo
con alguno.
Cuando llego arriba, toca bajar hacia Villanueva del
Pardillo. Bajada rápida, pero corta y sin demasiado aliciente hasta coger la
pista del Canal. Se lo han currado poco, porque a unos metros de esa bajada hay
una mucho más larga y divertida que habría dado un plus de diversión a la
prueba.
Una vez llego a la pista del Canal, nos queda un llaneo y
pisteo pestosillo hasta el último avituallamiento donde toda la gente que pasé
en la subida, me da la impresión de que me vuelve a pasar aquí en el
“planisferio” y no porque me falten fuerzas, sino porque es lo que el
desarrollo de la transmisión da. Aclaro que en el single speed con desarrollo y
bici de montaña, lo que más penaliza aunque parezca increíble es el llano,
frente a lo que la gente suele creer que son las subidas.
Llegamos al último avituallamiento, pero hay que parar
porque aunque lo que queda no es demasiado largo ni tiene especial dificultad,
te puede jugar una mala pasada porque los kilómetros finales desgastan mucho.
Aquí si hay isotónica y me bebo un par de vasos mas un gel y algo de fruta. Ya
queda poquito y no quiero calambres como me ocurrió en el primer Festibike que
me apunté justo por despreciar este último avituallamiento.
Tocaba cruzar el Guadarrama y había foto, así que a mojarse
los pies y cruzar el río que llevaría unos 30-40 cm de agua con lo que tampoco
te mojabas en exceso y en el fondo venía bien porque ya hacía bastante calor.
El último tramo es de Rio Chico hasta el Pinar de
Navalcarbón otra vez con unos pequeños sube baja donde me paré un momento a
sacar una foto de la bici en plena carrera y mandársela por Whatsapp a mis
amiguetes para comentarles que ya me faltaba poco para acabar mi primera
maratón en ss y seguramente con éxito.
La parte final era en ligero ascenso por asfalto que se
puede atragantar si vas justo de fuerzas, pero que si la haces cómodo como era
mi caso, echaba de menos algún diente de menos en el piñón.
Otra pequeña crítica es la nula información que había desde
que se entraba en Monte Rozas hasta el Pinar. Yo que soy de la zona no tuve
problema, pero había gente que no sabía para dónde dirigirse.
Tras unos kilómetros entre carretera y carril bici, se entra
en el pinar y finaliza la carrera.
Acabo en cuatro horas y algo menos de 10 minutos, que para
ir en single speed y el perfil de la prueba, con demasiada parte plana (no
llegaba a 1000 m en 64 km) creo que no está mal.
Avituallamiento final con bocata incluido que aprovecho
porque ya eran las dos de la tarde y “había hambre”.
Reto conseguido y próxima prueba el 27 de octubre con la
Ruta Imperial de San Lorenzo del Escorial. Esta la haré con marchas porque son
70 km con un perfil mucho más duro y si las condiciones climáticas son
adversas, lo puedo pasar muy mal.
Me da mucha pena quitar esta configuración. Visualmente creo
que es la más bonita de las que he aplicado a la Bloom y ha sido un gustazo
rodar en Singre Speed estos últimos meses, pero también empezaba a echar de
menos la explosividad de las marchas y embrutecerme con las suspensiones.
Creo que acerté plenamente dándole ese carácter versátil a
este cuadro que tantas satisfacciones me está dando Pero como nada es perfecto,
creo que debí hacerle una cosita más que ahora echo de menos…
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